Un consumo inesperado. Una fuga bajo la entrada.
El contador avisaba de una pérdida que no se veía. La intervención pasó por varias comprobaciones hasta localizar la conducción afectada bajo el pavimento de entrada.

- El aviso
- Consumo de agua anómalo, sin daños visibles iniciales.
- La intervención
- Comprobaciones de la red, gas trazador, fontanería y solado.
- Lo que se documenta
- Punto localizado, conducción intervenida y losas repuestas.
La intervención, paso a paso.
Comprobar antes de señalar un origen
El aviso partía de un consumo de agua mayor de lo esperado. En las primeras visitas se revisaron posibles puntos de pérdida y el comportamiento de la instalación. Las sospechas iniciales no se trataron como un diagnóstico definitivo: había que seguir comprobando antes de abrir el suelo.
La posibilidad de aislar cada zona también condicionó el trabajo. Algunas llaves no cerraban correctamente, lo que dificultaba separar los tramos y obtener una conclusión clara. Una fotografía de un manómetro muestra una comprobación; no demuestra, por sí sola, dónde está la fuga ni que una prueba final haya sido superada.

Acotar la búsqueda bajo el pavimento
En una visita posterior se volvió a observar el movimiento del contador, se realizaron comprobaciones de presión y se aisló la zona del patio delantero. El registro de la intervención acredita la utilización de gas trazador y la señalización del punto de fuga.
Ese punto marcado permitió orientar la apertura siguiente hacia una zona concreta. El valor de la localización aquí no es prometer que nunca habrá que picar, sino relacionar las pruebas con el lugar en el que después se trabaja.

Abrir y reparar la conducción
La apertura se realizó en la zona señalada. Con la conducción accesible, se sustituyó el tramo afectado desde la unión en T. La fotografía permite ver el acceso de trabajo y el recorrido de la tubería, antes de reponer el pavimento.
Localizar y reparar son fases distintas. Esta secuencia ayuda a entender por qué, ante una fuga oculta, conviene valorar tanto el diagnóstico como el acceso necesario, la intervención de fontanería y los acabados posteriores.

Reponer el suelo abierto
En la visita de albañilería se cerró la apertura y se repusieron las losas. La imagen final de esta selección documenta esa reposición, con las sombras y los restos de obra que estaban presentes al tomarla.
El material revisado no incluye una factura de agua posterior ni un ahorro medido. Por eso el resultado que mostramos es la intervención realizada, sin convertirla en una promesa de reducción del consumo para otros hogares.

El alcance de este caso
El caso acredita la localización, la reparación y la reposición del pavimento. No se publican importes, datos del cliente ni decisiones de cobertura. La documentación disponible no permite afirmar un ahorro posterior concreto ni una prueba final cuantificada.